16 mayo 2008
09 mayo 2008
UNA RAZÓN MÁS PARA AMARLO.
Hace mucho tiempo ya, escribí un post contando algunas de las razones por las cuales AMO A MI PAYASO COSTEÑO, es decir, a mi papá y ahora, después de pasar el puente en Cali, me es absolutamente necesario publicar una razón más:
Mi mamá: Carlos, está servido. Qué vas a tomar.
Papá: mmm, Coca-Cola Aveo.
Para los que no la han cogido, quizo decir: Coca-Cola Zero.
07 mayo 2008
BUENAS, PARA PEDIR UN PROVERBIO?

Todos los que vivimos en Bogotá (hace rato volví), tenemos la dichosa e increíble fortuna de contar con una fuente inagotable de sabiduría a la que podemos recurrir cuando estemos al borde de una crisis existencial o con ganas de confundirnos.
¿Estamos hablando del Profesor Salomón? No.
¿Del astrólogo de cabecera de los famosos (que salen en Bravíiiisimo) Daniel David Díaz? No.
¿De las entrevistas del diseñadorodóntologoactorsicologoperiodista Marlon Becerra? No.
Amigo lector, ahórrese gastos innecesarios, colas y colas pa´terminar comprando un baño de la suerte hecho de Sanpic en un local de Chapinero o la hora de preguntas metafísicas con las que el sobreactuado care-mico de Marlon trata de sacarle lágrimas a invitados como Jorge Enrique Abello o Andrés Cepeda.
Pare de sufrir! El conocimiento y la iluminación están a su alcance, gratis y en un solo número y no hombre, no es Teleamiga, es el PBX de Taxi Express:
411-1111 o para los lectores internacionales (57)(1) 411-1111.
Cada llamada es un aprendizaje. Usted marca y una voz de presentador de Reinado de la Panela le dice cuál es su dirección y le presenta una buena variedad de opciones.
Para servicio automático de taxis, marque 1. Usted pensará que está pidiendo un taxi, pero la verdad es que el 1 es la entrada directa a la mente del mismo Confucio porque al oprimir el número el sistema comienza a ubicarle el “móvil” y usted empieza a experimentar un, como decirlo…maravilloso viaje a través de la mente de un libretista que parece que hubiera estado viviendo trece años en un potrero de Villa de Leyva tragando hongos con leche condensada, que al compás de las notas de una organeta Casio LK-35, le bota frases, proverbios, consejos y “pildoritas” tan deliciosas como:
“La oportunidad es una mujer vestida de luna, cubierta de sol”.
¿Quién carajos me puede descrifrar este criptex por Dios?
Para para pa pa, parapá, para pa papá, Taxi Expreeeeeeeeesss…..la melodía continúa y usted se prepara para absorber más conocimiento. Jairo Alonso se aclara la voz y nos deja jodidos de nuevo:
…”La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga el pequeño y aviva el grande”.
Para para pa pa, parapá, para pa papá, Taxi Expreeeeeeeeesss…..
…”Mas apaga la buena palabra que caldera de agua”.
Para para pa pa, parapá, para pa papá, Taxi Expreeeeeeeeesss…..
…”La esperanza es un árbol en flor que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones”.
Y así pasan cinco minutos interminables, de frases que parecen sacadas de un cadáver exquisito, híbridos con cara de jirafa, cuerpo de tortuga y cola de conejo que retumban en su oído y que en contra de todos los pronósticos, nos abren la mente hacia la más contudente verdad:
“El que espera, desespera”.
Para para pa pa, parapá, para pa papá, Taxestimado usuario: no hay móviles para atender su servicio.
Un placer servirle...tuuuu, tuuuu, tuuuu.
22 noviembre 2007
MIS TRES GRANDES SINSABORES EN NUEVA YORK

Primero: los Coreanos.
No los soporto. Parece que asociaran la idea de montar en metro con comer repollo hervido con especias (y especies). No es sino que pongan sus diminutas sentaderas en una de las sillas anaranjadas del tren siete, para que saquen una de esas cajitas de plástico transparente que suelen llevar y empiecen a atragantarse con cualquier cantidad de comida caliente y olorosa en un espacio cerrado, estrecho y atestado de inmigrantes. Hay que ver como agarran su alimento con las dos manitas y comen como nutrias hasta saciarse de envueltos repugnantes y de bebidas con marcas impronunciables, emitiendo los sonidos más irritantes que he oído en mi vida, masticando tan duro que pareciera que tuvieran un micrófono en su garganta y sorbiendo con un ritmo incesante mientras se limpian sus encías con la lengua.
Segundo: los Coreanos.
Qué maldita cara de angustia la que los acompaña. Tres meses y medio después no logro comprenderla. Me sentiría más cómoda viéndolos a todos con la máscara de V for Vendetta, no sé…más tranquila, sosegada, pero no! cada vez que los veo siento que estoy en peligro inminente, que explotó algo en algún lugar de Manhattan y no me di cuenta, que vieron a un man bailando salsa con cola y pezuñas de diablo en alguna discotecucha de Jackson Hights o que les dijeron que hay escasez de repollo. No puedo describir esa expresión, es como si supieran algo que el resto de la humanidad no sabe y guardar ese secreto estuviera haciendo sus vidas desgraciadas, como si se hubieran cagado en los pantalones por error creyendo que era un pedo, como de pequinés asqueado, como si tuvieran cinco años y se hubieran perdido en medio de la sección de ropa para mujer del Exito. Sonrían por favor!!! (no mentira, no sonrían…se ven peor) ¿Por qué esa necesidad de vivir con cara de payasos desmaquillados toda la vida?
Tercero: los Coreanos.
Después de años de robar con la pregunta: ¿quién se ha llevado mi queso?, el libro por fin ha encontrado la respuesta. Si señor, usted lo adivinó! Mis queridos amigos orientales se han llevado el queso -pero el queso podrido- y les voy a explicar por qué. Solo basta ver cómo se desplazan por el mundo para entender que son idénticos a esos ratones que ponían dentro de los recurrentes laberintos de cartón paja exhibidos en las ferias de la ciencia de los colegios. ¿Se acuerda cómo eran? Bueno, así son. Todos desesperaditos suben, bajan, salen, se montan, comen, respiran, hacen mercado, caminan y lo más hermoso, mientras lo hacen se chocan entre sí, se golpean contra las paredes como esos carritos de cuerda que cuando se topan con una pared se quedan ahí con las rueditas girando hasta que se mueven, se atropellan unos a otros cuando tratan de abordar un vehículo público y alcanzan el nirvana si sus cachetes quedan aplastados con los cachetes de otro en medio de un bus. Luego, el bus se aleja como si los llevaran a un campo de concentración Nazi y observamos sus caras de cuchara con sonrisas deformadas por efecto del apretujamiento, como diciendo: vamos! Lo logré!, pero la verdad amiguitos es que siempre hay más buses, incluso detrás del que se fueron, buses desocupados y cómodos que los están esperando para que hagan el trayecto sentados y puedan reposar sus bolsas repletas de camarones y hongos secos.
¿Por qué les gusta tanto sufrir?, ¿por qué no se ayudan?, ¿por qué su barrio queda tan cerca de mi casa?, ¿por qué tengo que verlos todos los días?, ¿por qué estudian conmigo?
Afortunadamente no tengo que soportar éste mico en el hombro para toda la vida. Prefiero la absurda condena de “dos cadenas perpetuas” que convivir con la angustia, los malos modales, la torpeza y la desesperación.
P.D: No he desarrolado aversión a una raza nunca, pero ellos, con sus actitudes, me están haciendo dudar. Por fortuna, ese pensamiento se esfuma cada vez que esa voz en el metro anuncia que ha llegado el momento de abandonar el vagón: this is...Times Square.
21 noviembre 2007
01 septiembre 2007
TEXT AND THE CITY

Hace mucho tiempo que no escribía nadita por acá, pero la verdad es que he tenido la cabeza en otro lado, en el último mes he tomado algunas decisiones que están cambiando mi vida al menos por unos meses y otras para toda la vida.
Pero son cosas buenas!!!
La primera de ellas es que renuncié a mi trabajo y no tengo que decir mucho sobre eso, solo que lo hice en el mejor momento, siguiendo mis principios y por una razón muy importante: estoy en Nueva York.
Me vine a vivir acá por unos meses para pegarme una buena desconectada del mundo laboral y de paso darle una repasadita y una mejoradota al inglés.
Ya llevo 17 días acá y siento que han pasado muchas cosas, que el tiempo pasa muy rápido y otras veces muy lento.
Al principio pensé que iba a escribir todos los días acá y hablar sobre las cosas extrañas que me han pasado o que he visto, pero la verdad por un lado llego demasiado mamada y por el otro, tengo taaaaaaantas pero taaaaaaantas cosas en la cabeza que por ahora ando en la posición de observadora, de estudiante aplicada y de caminante insaciable.
Supongo que llegara el momento de la calma mental y ya podré escribir de nuevo con mayor regularidad y con el sentido anecdótico que me gusta, como también es posible que este sitio se vuelva un poco más íntimo, no lo sé, pero mientras me acostumbro y pongo a ejercitar la muñeca de nuevo, dejo aquí mis primeras apreciaciones desde que salí de Colombia.
Yo pensaba que las personas más felices del mundo comiendo pollo en todo lado éramos los Colombianos. Primer hallazgo, no. Mientras caminaba por el pasillo para llegar a inmigración pude observar como decenas de familias norteamericanas se comían su pollito asado en las salas de espera con sus papitas saladas, su arroz y sus guantes de plástico y no era tipo KFC, no… más bien del Brasón Rojo o algo así y luego pude corroborar la historia cuando vi la misma imagen una y otra vez en el metro, mientras caminan y si como no, en cine.
Tengo compañeros de clase realmente extraños. Estudio con un español que no entiende cuando digo la palabra “sofisticado” en español, pero que la entiende clarito cuando digo “sophisticated”, medio ridículo el hombre.
Hay una koreana que se ha puesto la misma camiseta rosada con la misma falda globo gris y el mismo saquito azul TODOS los días.
En Nueva York me he comido la auténtica empanada caleña que nunca encontré en Bogotá y lo mejor de todo es que en la esquina de mi casa venden un cholado buenísimo que tampoco encontré nunca en la capital.
Hay demasiado gente loca en el subway, desde personas que hablan y se ríen solas, hasta un enano que baila como Michel Jackson al que le hice el video que está al final.
Estoy hecha una idiota acá, me ha pasado mas de una vez que no entiendo cuando me hablan en sentido figurado o malinterpreto las cosas y ojo, en español!
La esposa de mi tío estaba contando que ella tenía perrita divina a la que cuidaba muchísimo pero que un día se la llevo a la casa de la hermana donde había un perro enorme y que el desgraciado se la comió.
A lo que yo respondí: entera?
Y se rieron pero yo seguía pensando que se la había comido literalmente.
Una amiga que estaba conmigo y que si entendió preguntó: aaah y que salió?
Y yo que seguía pensando de manera enferma dije: cómo así que qué salió, qué es esa pregunta tan asquerosa?
Porque yo basicamente me estaba imaginando que había salido tras la defecación y que eso era lo que preguntaba mi amiga ante el hecho de que el perro se hubiera comido a la perrita.
Lo peor es que lo dije: pues mínimo un bollo con moñitos…que se yo!!!
Dios mio…
Horas después hablando con mi novio por teléfono me estaba contando del tío de un amigo de el que se lanzó a la alcaldía de Tunja o algo así y me dijo: es que mi amigo tiene un tío político. Lo primero que pensé es que el tío era el esposo de la tía real, en fin eso puede pasar, pero luego me dice que el político se había quemado en unas elecciones y de una me imaginé que realmente el man se había quemado con una leche hirviendo o que estaba insolado tras una temporada en Coveñas.
Y qué pregunté yo: y cómo se quemó?
Mi novio era muerto de la risa diciéndome que no, que no se había quemado con unos voladores.
Y la tercera y más vergonzosa. Estaba caminando por Brodway con una amiga Colombiana y una amiga Alemana y nos metimos a un local de Sanrio.
Sanrio es la marca que hace todo lo de Hello Kitty y todos esos muñequitos. Como era de suponerse el lugar estaba atestado de cualquier cantidad de cosas del famoso gatico, entre esas, un Hello Kitty con una máscara de cuero rosada sobre su cabeza que le cubría hasta la nariz y con agujeros a la altura de los ojos.
Yo cogí al muñequito y después de observarlo durante unos segundos, mi mente enternecida y claramente enferma, hace que mi boca le suelte la siguiente frase a la alemana: Ey! Look at this!!! A Sado Hello Kitty!
La alemana se queda mirándome aterrada y coge el muñeco, lo mira y me dice:
A Sado Hello Kitty??? Noooo, is a Superhero Hello Kitty, what´s wrong with you?
Jajajajajaa, de verdad no se qué me está pasando.
Bueno y para terminar, lo que me ha parecido más chistoso y penoso de todo.
La esposa de mi tío me invitó a la premier de una película de hispanos y claramente para hispanos o mas bien inmigrantes que se llama “Ladrón que roba ladrón” y que supongo estará proximamente en la cartelera Colombiana porque actúa nada más y nada menos que Miguel Varoni.
No voy a entrar en detalles sobre la película, solo digo que es una versión Telemundesca entre Oceans Eleven y Robbin Hood a la que le doy media estrella.
La cuestión es que el teatro estaba lleno de latinos, de esos que dicen: oh si?
No se imaginan de verdad la gente como estaba de emocionada por la película.
Ahí fue donde vi a un man comiendo pollo y a su acompañante con una cajita de comida china.
La película era de acción y se trataba de hacer un gran robo. Pues que belleza, la gente en el cine comenzó a aplaudir en medio de la película cuando algo pasaba.
Aplaudían por todo, uno que otro se paró a echarle porras al protagonista y muchos decian: buena esa hermano! Toma lo tuyo!!
En fin, si yo pensaba que el peor acto cavernícola que había visto era el de unos Colombianos que vivían en miami aterrizando en Cali mientras aplaudían y gritaban: que viva Coloooooooombia jueputaaaaa!!!!!!!! Estaba muy equivocada, aunque aquí entre nos, ahora una parte de mi ya entiende porque gritaron eso.
23 julio 2007
TODO FUE UNA ILUSION

Cuenta la leyenda que hace un buen tiempo, una conocida agencia de publicidad tuvo el honor de recibir la visita del Vice-Presidente para la región. Este “magno” acontecimiento estuvo acompañado de toda suerte de preparativos tan vergonzosos como los que se llevaron a cabo para la visita de Bill Clinton a Cartagena –como poner fachadas de madera falsas a las casas de los barrios marginales para disimular la pobreza- y ¿cómo no hacerlo? si este señor era toda una eminencia dentro de la red y había que descrestarlo con algo más que la consabida y trillada visita a Andrés Carne de Res.
No se escatimaron gastos; montaron y días después desmontaron un flamante televisor de plasma en la recepción, hubo rueda de prensa y todo con los directivos de las tres sedes, conferencia del mister con traducción simultánea para todos los empleados, almuerzo típico con hoja de guasca incluida y animado tour en Bogotá, Cali y Medellín.
Don Stuart * a pesar de que tenía un mínimo conocimiento del castellano, se sentía maravillado con la simpatía y el calor humano de nuestra tierra, simpatía que para la tranquilidad de los altos mandos, nunca debió ser manifestada por cierta recepcionista entusiasta.
Después de un espectacular evento en Medellín, se llevaron al Vice a conocer las instalaciones de la agencia en esa ciudad.
En ese entonces la recepcionista se llamaba Blanca, de cariño “Blanquita”.
Ella, fiel representante de la belleza antioqueña, tomó muy en serio su papel de anfitriona y como todo un Señor Ron acompañado por su Tatú, le dio una efusiva bienvenida a la Isla de la Cruda Realidad:
-Hi Mister Stuart!!!, nice too meet you…my name is “White”.
En ese momento no hubo carraspera en la garganta que borrara la cara de desconcierto de Mister Stuart; el ruido de las fachadas de Triplex Pizano cayéndose, fue mucho peor.
*El nombre del protagonista ha sido cambiado para proteger su identidad.


